Dos casas vecinas en la Atenas de finales del siglo IV; una perteneciente a un hombre de las capas más humildes de la sociedad; Nicerato; otra de un hombre con mayores recursos económicos Démeas. Ambos propietarios son buenos amigos y han emprendido un viaje lejos de Atenas. En su ausencia, Mosquión, hijo adoptivo de Démeas ha dejado embarazada a Plangón, hija legítima de Nicerato, a quien realmente ama y con la que pensaba casarse. Los padres de ambos aprobaban la boda.

Al fin de no disgustar a sus padres, Mosquión y Plangón urden una trama: darán el hijo para que lo críe a Críside, mujer de Samos, es decir una samia, de la que está enamorado Démeas y con la que hace vida en común en su propia casa. Críside es, pues una “amante” de Démeas.

Al regresar del viaje Démeas sorprende a la Samia dando de mamar al niño; piensa que ella es la madre. Después escucha una conversación en la que una sirvienta cometa a otra que Mosquión es el padre. Piensa, pues, que su hijo el ha engañado con Críside, la amante a la que el tanto quiere.

Al final Nicerato es quien ve ya a su hija dándole el pecho al niño. Se explicara por parte de Mosquión lo sucedido, todos quedarán satisfechos y la boda se celebrará a bombo y platillo.