Pluto
Aristófanes

En esta última comedia conservada de Aristófanes (388 a.C.) la ceguera de Pluto (la Riqueza), que es responsable de la triste situación del mundo, va a ser curada en el templo de Asclepio en contra de la opinión de Penía (la Pobreza), que impulsa al hombre honrado a luchar por su pan cotidiano que no lleva a la prosperidad.

Tras la discusión entre Penía y Crémilo sobre si la Pobreza es necesaria para asegurar el equilibrio que permite vivir en una ciudad, Pluto ya vidente, va a distribuir la riqueza entre los buenos y justos, lo que provoca una nueva situación: aparecen en escena el hombre justo nuevamente enriquecido tras haberse arruinado por su generosidad; un sicofanta perjudicado por la situación actual; una viejezuela rica y enamorada abandonada por su joven amante cuando ha empezado a tener dinero; el dios Hermes porque ya nadie se acuerda de él y, finalmente, un sacerdote de Zeus cuyas cuitas son muy parecidas a las del dios.

Todos ellos reciben audiencia y, salvo el sicofanta, ven satisfechas sus peticiones en mayor o menor grado.