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voz griega PROSOPON designa la máscara con
la que el actor cubría su rostro en las representaciones
teatrales. El teatro, integrado en la vida colectiva, era para el
griego un diálogo permanente consigo mismo en la sustantividad
poética del monólogo. Interpretar es el arte de superar
lo personal, de fingir ser otro recreando una realidad vivida con
conflictos. Teatro tiene su origen etimológico en θεμη
'ver', lugar para ver y para verse, a imagen de un ojo colectivo
que está ahí y que se dirige al θεος, al dios, a lo
luminoso. El Ανθρωπος es el único
ser capaz de verterse hacia la transcendencia ética, estética,
religiosa y cultural.
El teatro para el griego era el escudo que, como a Perseo, le protege
para acercarse a los temas vitales y cotidianos. El espectador,
que contempla situaciones que pueden reflejar aspectos de su propia
vida, siente una transferencia simbólica, una catarsis que
le permite liberar sensaciones y situaciones personalmente conflictivas
y disfrutar de otras con finalidad más lúdica.El actor
al desempeñar su papel en el teatro, cubre su rostro con
la máscara, PROSOPON, porque en el Theatrum
vitae humanae, todos nos ponemos la máscara, el disfraz
para interpretar nuestro papel.
Cuando Nietzsche afirma en El origen de la tragedia que
“el encanto de la metamorfosis es condición previa
de todo arte dramático", está afirmando que el
teatro consiste en tomar una apariencia distinta de la que se posee.
La máscara, PROSOPON, permite ocultar una
realidad para mostrar otra a los demás y posibilita que en
ella, en la máscara, resuene la voz íntima del “personaje”,
consciente de su mismidad, de su ser concreto y real, de su propia
dimensión óntica.
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