Andria / La muchacha de Andros

Estrenada el 166 a. C.

Primera obra compuesta porTerencio, representada el año 166 a.C.

En el prólogo, su autor se defiende de los ataques de sus rivales, que le acusan de abusar de la contaminatio: "El autor malgasta su esfuerzo escribiendo prólogos, destinados no a narrar el argumento de la obra, sino a responder a la maledicencia de un viejo y rencoroso poeta... Menandro compuso 'La muchacha de Andros' y 'La muchacha de Perinthos'... Reconoce el autor que ha hecho pasar de 'La muchacha de Perinthos' a 'La muchacha de Andros' y ha utilizado, como si fueran invenciones propias, los elementos que se prestaban a ello. Esto es lo que le reprochan esos individuos y disputan sobre ello, alegando que no conviene que se entremezclen los argumentos de varias comedias... Al acusar a éste... acusan también a Nevio, a Plauto, a Ennio..."

En la primera escena del acto primero, Simón, padre del joven Panfilo, expone la situación: "Hace tres años una mujer vino desde Andros a vivir aquí, en la vecindad, obligada por la miseria y el abandono de sus parientes; una mujer de belleza sin par y en la flor de la edad... Al principio llevaba una existencia honrada, frugal y austera, ganándose el sustento con el trabajo de la lana y del tejido; pero cuando se presentó, prometiéndole dinero, un amante y luego otro... se puso a ejercer el oficio de cortesana... Los que eran entonces sus amantes llevaron un día a su casa a mi hijo, a comer allí con ellos... Cremes... vino a ofrecerme a su única hija, con una magnífica dote, como esposa para mi hijo... Acepté la proposición, le prometí en matrimonio; hoy es el día fijado para la boda".

Después Simón cuenta la muerte de la cortesana de Andros, Crisis, y cómo descubrió en sus funerales que su hijo Pánfilo estaba locamente enamorado de Gliceria, joven ateniense, considerada como hermana de Crisis. A continuación lamenta que su amigo Cremes, al enterarse de las relaciones de Pánfilo con Gliceria, rehuse conceder su hija al joven, por temor al escándalo: "Al día siguiente vino a verme Cremes... gritando que había descubierto que Pánfilo trataba como esposa legítima a esta extranjera... Dice que no está dispuesto a concedernos a su hija".

Simón se empeña en que Pánfilo rompa con su amante, asegurándole que así aplacará a Cremes. Pánfilo ha de casarse, contra su voluntad, con la hija del rico amigo, abandonando a su querida Gliceria. Simón amenaza al siervo Davo, si trata de impedir esta boda. Davo cuenta la historia de Gliceria, 'la muchacha de Andros': "Esta joven de Andros, sea su mujer o sea su amante, está embarazada de Panfilo... Han decidido criar lo que dé a luz. Y ahora están maquinando entre ellos cierto enga­ñoso plan: que ella es ciudadana del Ática: 'había una vez un viejo mercader, que naufragó junto a la isla de Andros; allí encontró la muerte... Entonces el padre de Crisis recogió a esta pequeña huérfana, arrojada a \a ribera...' ¡Cuentos!".

Pánfilo muestra su indignación porque tratan de apartarle de Gliceria y de casarlo a la fuerza con Filomena, la hija de Cremes: "¿Sería capaz yo de intentar tal atropello? ¿Voy a permitir que, por mi culpa, sea engañada esta pobre desgraciada, que me ha entregado su corazón y su vida ente­ra y a la que yo he querido con toda mi alma y he tratado como mi mujer?... No lo haré".

Recuerda la solemne promesa de casarse con Gliceria, que hizo a Crisis, en el momento de morir ésta. Ahora bien, su amigo, el joven Carino, pide a Pánfilo que aplace su boda unos cuantos días; más aún, que no se case con Filomena, de la que él está enamorado. Pánfilo le contesta: "Más quiero yo librarme de esta boda que tú conseguirla... Obrad, imaginad, inventad, haced que te la conceda a ti; yo, por mi parte, haré lo mismo para que no me la den a mí".

Davo aconseja a Pánfilo que, para complacer a su padre, simule que accede a casarse con Filomena, pensando que el padre de ésta no está dispuesto a dársela en matrimonio. Pánfilo advierte a Davo: "Pero hay que procurar que mi padre no se entere de que he tenido un hijo con Gliceria, porque he prometido que voy a reconocerlo como mío".

Pánfilo promete a su padre que se casará con Filomena. Simón es informado del nacimiento del niño de Gliceria. Lesbia, la comadrona que ha atendido a ésta en el parto, habla así a Simón: "Por Cástor, le ha nacido a Panfilo un hermoso niño. Ruego a los dioses que sobreviva, puesto que su padre es de buen natural y ha temido jugarle una mala pasada a esta excelente joven".

Simón cree que el parto de Gliceria es un montaje urdido para engañarle, por lo que insiste en la boda de Pnfilo con Filomena. Su amigo, el viejo Cremes, le dice: "Si les conviene a ambos que la boda se lleve a efecto, manda a buscar a mi hija. Pero si de ella se derivan más inconvenientes que ventajas para uno y otra, te ruego que pienses en los intereses comunes, como si ella fuera tu hija y yo el padre de Pánfilo".

Simón encarga a Davo que le diga a Pánfilo que no retrase la boda. Por su parte, Carino cree que Pánfilo le ha traicionado, que pretende quitarle la novia, por lo que se apresta a ajustarle las cuentas; dice a Panfilo: "Desde que yo te dije que la amaba, te gustó a ti... Lo sé: has tenido un altercado con tu padre y, por esta razón, él está ahora enfadado contigo y no ha podido obligarte a casarte hoy con ella".

Pánfilo trata de convencer a Carino de que los preparativos de boda nada tienen que ver con él: "Al contrario... esta boda no se preparaba para mí y nadie pretendía ahora darme una esposa".

Ahora bien, si Cremes se entera de que Gliceria no sólo ha sido amante de Panfilo, sino que incluso ha tenido de él un hijo, se opondrá sin duda al matrimonio de su hija con Panfilo. Davo expone, pues, al recién nacido en el umbral de la casa de Cremes. Éste descubre el niño expósito y se entera, indignado, de que Panfilo, padre del niño, ha de casarse con Gliceria, ya que ésta, por ser de condición libre y de origen ático, puede exigir, de acuerdo con la ley, la reparación que supone el matrimonio. El casamiento de Panfilo con Filomena queda, pues, definitivamente descartado.

En ese momento llega Gritón, un anciano de Andros, primo de la difunta Crisis. Así lo cuenta Davo: "Hace poco ha llegado no sé qué viejo... Le oí decir... que él sabe que Gliceria es ciu­dadana del Ática".

Gritón cuenta la historia de Gliceria: "Cierto ciudadano del Ática, tras un naufragio, fue arrojado por el mar a la costa de Andros y, con él, muy pequeña aún, esa joven... Entonces, en la mayor indigencia, recurre primero, por casualidad, al padre de Crisis... Entonces fue un pariente mío quien lo acogió en su casa. Allí le oí yo decir que él era del Ática. Allí se murió... ¿Su nombre? Fania... Decía que él era del distrito de Ramnonte... Esto mismo, Cremes, le oyeron decir entonces muchos otros en Andros... Decía que la niña era hija de su hermano".

Cremes completa el informe aportado por Gritón: "Aquel Fania era mi hermano... Entonces, huyendo de la guerra y viniendo a juntarse conmigo, parte de aquí para Asia; entonces temió dejar aquí a la niña..."

Cremes piensa que, si Fania era hermano suyo, Gliceria será su propia hija, a la que desde hacía mucho tiempo había dado por muerta en el naufragio.

La oportuna 'anagnórisis' resuelve el conflicto. Pánfilo se casará con Gliceria y Carino con Filomena, la otra hija de Cremes.

Davo sale triunfante de la intriga que ha urdido.

* * *

Como se dice en el prólogo, esta obra es fruto de la contaminatio de dos comedias de Menandro: Andria y Perinthia. Su esquema es el tradicional: criado entro­metido y astuto; los jóvenes han dejado de ser los tipos atolondrados de Plauto y afrontan con seriedad los problemas que les depara la vida.

Las repercusiones de esta comedia en la literatura posterior son irrelevantes.