Vidularia /El cofrecito
De las veintiuna comedias plautinas llamadas Varronianas", la última, Vidularia, ha llegado hasta nosotros en estado fragmentario. Se conservan sólo unos 120 versos. En el palimpsesto Ambrosiano figuran 91. El resto aparece disperso en las citas de los gramáticos.
Se trata de la "comedia del cofrecito", cuyo argumento no debía de diferir mucho del que vemos en Rudens.
El joven Nicodemo ha salvado su vida en un naufragio, pero ha perdido en él el baúl en el que llevaba un anillo, que podría servirle algún día para reconocer a sus padres, ya que había sido raptado cuando era niño.
Tras el naufragio es hospitalariamente acogido por el pescador Górgines. Vive en su casa, pero se gana la vida trabajando como jornalero en las tierras del viejo Dinias, sin saber que éste es su propio padre.
Otro pescador, Cacisto, recoge en el mar el baúl perdido. Trata de quedarse con él, pero se lo impide Aspasio, esclavo de Dinias, que le propone repartirse entre ambos el botín o entregárselo a su verdadero dueño. Como no se ponen de acuerdo, recurren al arbitraje de Górgines. Gracias al anillo que contiene el baúl en cuestión, Nicodemo será reconocido como hijo por Dinias.
La acción se desarrolla a orillas del mar, como en Rudens, tal vez cerca de la ciudad africana de Cirene, ante las casas de Górgines y de Dinias. El mirto que figura en el escenario permite suponer la existencia de un templo de Venus en las proximidades.
En el prólogo se dice: "Esta comedia se titula "Skhedia" en griego y nuestro poeta la ha convertido en "Vidularia".
Nicodemo alude al naufragio: "Sus bacantes (¿de Baco? ¿De Neptuno?) Hicieron de nuestra nave un Penteo (desgarrado por ellas)".
En una escena posterior, Nicodemo propone a Dinias: "Te he oído decir que quieres contratar un jornalero para tus tierras... Puedo proporcionarte, creo yo, uno muy bueno... La pobreza me obliga a alquilar mis propios servicios como esclavo... Si me pagas un salario, puedes llevarme ahora mismo contigo..."
Dinias contesta: "Joven, la vida, en el campo es muy dura... ¿No ves que tu cuerpo está blanco por la molicie y la sombra de la ciudad?"
Nicodemo replica: "El sol es un buen pintor de cuerpos. Él lo pondrá negro... Si necesitas un hombre honrado..., que te sea más fiel que tus propios esclavos, que coma muy poco y no pare de trabajar... aquí me tienes, puedes contratarme... Haré tanto trabajo como el que más y no tendrás que darme más que una sola comida, aparte del jornal... Vivo en casa del pescador Górgines".
En otra escena Górgines habla así a Aspasio y a Cacisto, que han sometido a su arbitraje el asunto de a quién pertenece el baúl hallado en el mar: "Poned aquí el baúl. Yo lo guardaré como si me lo dierais en depósito. No se lo devolveré a ninguno hasta que esté zanjada esta disputa... No estoy dispuesto a cometer ninguna injusticia".
Nicodemo lamenta ante Dinias su mala suerte: "Yo creo que no existe, ni existió, ni existirá un nombre más pobre que yo".
Dimas le anima: "No digas tal cosa. Ahora mismo te voy a traer la mina que me pediste que te prestara a interés. Pero el interés no tienes que dármelo".
Nicodemo le expresa su gratitud: "¡Que los dioses te devuelvan sano y salvo a tu hijo, ya que a un pobre como yo tienes la bondad de proporcionarle los medios para vivir. Pero no pretendo que me perdones los intereses".
Dinias es generoso: "Arruinar con intereses a un hombre pobre es algo que no está bien..."
Los otros fragmentos son tan breves que no permiten reconstruir el resto de la obra.
La comedia, de ambiente marinero, como Ftudens, procede, sin duda, de un modelo helenístico. El asunto no es muy original. Sus fragmentos no nos permiten enjuiciar su técnica teatral.