Ἐπιτρέποντες / El arbitraje

Estrenada el 304 a. C.

El siervo Davo ha encontrado a un recién nacido abandonado. Lo entrega al carbonero Sirisco, para que éste lo críe, pero se queda con unas joyas que iban prendidas a la ropa del niño y que hacían suponer que éste pertenecía a una rica familia.

Al conocer este detalle, Sirisco reclama las joyas en cuestión, pero, ante la negativa de Davo a entregárselas, se recurre al arbitraje del viejo Esmícrino, un hombre honrado. Tras una parodia de un proceso judicial, el arbitro sentencia que las joyas pertenecen al niño y que, por consiguiente, deben ser entregadas a Sirisco.

Esmícrino es padre de Panfila, esposa de Carisio. Este la ha repudiado, porque, al regresar de un viaje se entera de que Panfila ha dado a luz y ha expuesto a un niño, concebido necesariamente antes de casarse con ella.

Onésimo, criado de Carisio, reconoce, entre las joyas que guarda su amo, el anillo que éste perdió en la fiesta de las Tauropolias, en las que había seducido a una joven desconocida, escena presenciada por Abrotoñes, una flautista a la que Carisio se había unido por despecho hacia su esposa y que había tomado parte en la misma fiesta.

Abrótonos reconoce en Pánfila a la joven seducida en tal ocasión por Carisio y que ignora la identidad de su seductor.

Al enterarse de la verdad, Carisio se arrepiente de haber repudiado a Panfila y, aunque no se conserva el final de la obra, todo hace suponer que éste es feliz, es decir, que Carisio se reconcilia con su esposa, que reconoce como hijo legítimo al niño encontrado por Davo y criado por Sirisco y que, en recompensa por su participación en este final feliz, concede la libertad a Abrótonos.

En el extenso fragmento que ha pervivido hasta hoy aparecen los elementos esenciales de la Comedia Nueva ática: niño expósito, fruto de la seducción en una fiesta; trama complicada; desenlace casual, precedido de la correspondiente "anagnórisis"; concesión de libertad al siervo (aquí sierva) autor del milagro, etc.

Es de señalar la aguda observación psicológica en la caracterización de los personajes, la pintura de su estado de ánimo y el arte de reflejar el ambiente en que se desenvuelven.