Εἰρήνη / La paz
Estrenada el 421 a. C.Comedia representada el año 421 a.C., muerto ya Cleón y pocos días antes de firmarse entre Atenas y Esparta la efímera paz de Nicias, con la que terminó la primera fase de la guerra del Peloponeso.
Imitando a Belerofonte, que cruzó los espacios etéreos montado en su caballo alado Pegaso, el protagonista de esta comedia, Trigeo, viñador del Ática, se dispone a visitar a Zeus cabalgando en un enorme escarabajo volante. En su establo dos esclavos preparan con estiércol la comida de tan extraño volátil. Uno de ellos informa así al público: "Mi amo está aquejado de una extraña manía, no la que os afecta a vosotros, sino una completamente nueva. Se pasa el día entero contemplando el cielo, con la boca abierta, e increpa a Zeus diciendo: 'Oh Zeus, ¿qué te propones hacer? Deja de una vez a un lado tu escoba, no sea que vayas a despoblar la Hélade a escobazos... ¿Cómo podría yo llegar directamente hasta Zeus?'... Ayer... trajo a casa un enorme escarabajo del Etna. Después me obligó a ser el palafrenero de este gigantesco bicho; él mismo lo palmea, como si se tratara de un potro, diciéndole: 'Oh noble volátil, digno de Pegaso, llévame volando directamente hasta Zeus'".
Gracias a una grúa, desde el techo de su casa y tras recomendar a los tramoyistas del teatro que no lo suelten a destiempo y lo estrellen contra el suelo, Trigeo, montado en su gigantesco escarabajo, se va elevando lentamente en el escenario, en dirección al Olimpo, dispuesto a visitar a Zeus, para preguntar al padre de los dioses y de los hombres qué piensa hacer con todos los griegos, enzarzados en las guerras del Peloponeso. Se propone encontrar a Eirene ("La Paz"), que permanece, desde hace ya mucho tiempo, oculta a los ojos de los mortales.
Antes de partir ha prometido a sus hijas que, si consigue su propósito, les traerá pan a su regreso. Una de sus hijas le despide con estas palabras: "Ten mucho cuidado, no vayas a resbalar desde lo alto y, luego, cuando estés cojo, proporciones a Eurípides un argumento y te conviertas en una tragedia".
Trigeo desciende, al otro lado de la escena, ante la morada de Zeus. Lo recibe Hermes diciéndole que los dioses, disgustados por las continuas contiendas entre los griegos, han volado a regiones más altas. Sólo él ha quedado de guardia, para custodiar la cueva donde Pólemos ("La Guerra"), tras haber desterrado a Eirene a una caverna próxima, se apresta a triturar, en un gigantesco mortero, a todas las ciudades griegas.
En efecto, Pólemos echa en este enorme almirez todas estas ciudades, simbolizadas por sus respectivos productos agrícolas, y pide una mano de mortero a Kydoimós ('EI horror del combate"). Este no la encuentra. Todas las ciudades griegas la han perdido, es decir, han muerto los principales promotores de la guerra: Cleón, en Atenas y Brasidas en Esparta. Pólemos se va a fabricar una mano de mortero.
Ante esto Trigeo recobra los ánimos, inicia negociaciones con Hermes y, tras convencer a éste con dádivas y promesas de honrarle con sacrificios, se dispone a liberar a Eirene; habla así al Coro: "He aquí un momento propicio, varones griegos, para, tras habernos liberado de querellas y batallas, sacar fuera a Paz, a la que tanto amamos todos, antes de que nos lo estorbe otra mano de mortero".
El Coro, formado por ciudadanos de los dos bandos, se dispone a liberar a Eirene.
Hermes advierte a Trigeo: "¿No sabes que Zeus condenó a muerte a todo el que fuera sorprendido desenterrando a Eirene?
A pesar de esta advertencia, el Coro quita los obstáculos que obstruían la entrada de la caverna. Los distintos griegos colaboran y, tirando de una cuerda, logran sacar de la cueva la imagen de Eirene y, con ella, las de Opora ("La Fertilidad") y Teoría ("El placer de la fiesta").
Hermes, mirando hacia abajo, dice a Trigeo: "Ea, mira cómo las ciudades hablan unas con otras y, una vez reconciliadas, rien alegres... Y mira también los rostros de los espectadores, para que puedas reconocer, por su expresión, sus respectivos oficios... Allí, por ejemplo, el fabricante de penachos, ¿no ves cómo se tira de los pelos?... Y el fabricante de hoces, ¿no ves lo contento que está?... Vamos, di que los labradores pueden irse ya".
Trigeo obedece: "Que los labradores se vayan, lo antes posible, a sus campos, sin lanza ni espada, ni jabalina, porque aquí está todo rebosante de una paz ya madura".
Añoranza poética de la vida campestre y de la paz. Recuerdo del proceso de deterioro de la paz, de las figuras de Fidias y de Péneles, de las causas que provocaron la guerra del Peloponeso y de la concentración de refugiados dentro de las murallas de Atenas, ante las incursiones espartanas contra los campos del Ática.
Trigeo promete a Eirene: "Ya nunca más te soltaremos, señora."
Hermes ordena a Trigeo: "Bien, en esas condiciones toma por mujer a Opora... Pero llévate pronto a esta otra, a Teoría, y dásela al Consejo, al que pertenecía".
Trigeo pide su escarabajo para regresar a Atenas. Hermes le contesta: "De Zeus al carro uncido transporta los relámpagos".
Trigeo retorna a su hogar deslizándose por una pendiente que le indica Hermes, acompañado por Opora y Teoría. Al llegar, encarga a un esclavo: "Encárgate de ésta (Opora) y llévala lo antes posible al interior de la casa: llemna la bañera, calienta agua y extiende para ella y para mí el lecho nupcial... Mientras tanto, yo voy a entregar a esta otra (Teoría) al Consejo".
Un fabricante de hoces muestra su contento por el retorno de la paz: "¡Oh queridísimo Trigeo! ¡Cuántos bienes nos has traído al hacer la paz! Hasta ahora nadie habría comprado una hoz ni por un óbolo; ahora, en cambio, las estoy vendiendo a cinco dracmas. Éste vende a tres dracmas sus tinajas para el campo..."
En cambio, un fabricante de armas se lamenta: "¡Ay Trigeo! Piensa que me has arruinado por completo... Has arruinado mi oficio y mi vida, así como también a este otro y a aquel fabricante de lanzas".
Trigeo se casa con Opora. Se prepara un espléndido banquete de bodas, del que es expulsado el adivino Hierocles. La comedia termina con un elogio de la vida campestre y el canto de un alegre himeneo.
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En esta obra se trata del tema recurrente de la paz, no una paz de carácter individual como la pintada en Los Acamienses, sino para todos los griegos, paz general presidida por la alegría y el optimismo.
Campea en la comedia la esperanza de conseguir esta ansiada paz y, con ella, la abundancia, la vuelta al cultivo de los campos abandonados, la reconciliación general, la alegría, las fiestas, la felicidad que sigue al final de la guerra.
En la parábasis el autor añade algunos elementos satíricos.
Se trata de una parodia de la tragedia Belerofonte, de Eurípides, en la que el protagonista pretende llegar hasta los dioses cabalgando en su caballo alado Pegaso.