Ἀνδρομάχη / Andrómaca

Estrenada el 425 a. C.

Obra representada, en Molosia o en Argos, después del año 431, fecha en que comenzó la guerra del Peloponeso. Probablemente se representó en el año 425 a.C.

El tema pertenece al llamado Ciclo Troyano. Tras la conquista y destrucción de Troya por los aqueos, Andrómaca, viuda de Héctor, había sido entregada, como botín de guerra, a Neoptólemo, el hijo de Aquiles, con el que ha tenido un hijo, llamado Moloso, y ha ido a Ftía, en donde sigue reinando Peleo, padre de Aquiles.

Neoptólemo se ha casado después con la hija de Menelao y Helena, Hermíone, que no ha tenido hijos con él.

Mientras su marido ha ido, como suplicante, al santuario de Delfos, Hermíone, amargada por su esterilidad, la atribuye a las artes mágicas de Andrómaca y planea dar muerte, tanto a su rival como al hijo de ésta. Así lo cuenta la propia
Andrómaca en el prólogo: "He visto a Héctor, mi esposo, muerto por obra de Aquiles, y al hijo que yo había dado a mi esposo, Astianacte, arrojado desde lo alto de las murallas, cuando el suelo de Troya cayó en poder de los griegos. Yo misma... he venido a Grecia como esclava, entregada a... Neoptólemo como botín de guerra... He traído al mundo un hijo varón, engendrado por el hijo de Aquiles, mi señor... Al principio, a pesar de las desgracias en que me hallaba sumida, me animaba la esperanza de encontrar en... el niño... una ayuda para soportar mis desdichas. Pero, desde que mi amo, por haberse desposado con... Hermíone, ha rechazado mi lecho de esclava, soy blanco de las crueles injurias de esta mujer. Dice que mis filtros... la hacen estéril y aborrecible para su esposo y que yo pretendo desplazarla de esta casa... Quiere matarme y su padre Menelao colabora en eso con ella... Asustada, he venido a refugiarme al santuario de Tetis, ...en busca de una protección contra la muerte... En cuanto al único hijo que me queda, lo he enviado en secreto a otra casa, temerosa de que perezca... Porque el que lo engendró no está conmigo para prestarle ayuda..."

Una esclava le dice a Andrómaca que van a descubrir a su hijo. Andrómaca invoca la protección de Peleo, a quien envía una mensajera, para informarle sobre su difícil situación. Deplora su mala suerte. No ama a Neoptólemo, porque ella sigue siendo fiel al recuerdo de Héctor, pero está segura de que, si estuviera presente Neoptólemo, la defendería a ella y a su hijo. En una elegía, única en su género, culpa a Helena de los desastres de la guerra.

El Coro, formado por mujeres de Ftía, expresa su compasión por Andrómaca, pero le aconseja que se muestre sumisa a sus señores.

Ante el templo de Tetis se presenta la orgullosa Hermíone, cegada por el odio que engendran los celos y ansiosa por humillar y torturar a Andrómaca, su rival, que se halla protegida por la santidad del templo en el que se ha refugiado. Surge un violento altercado entre ambas. Hermíone acusa a Andrómaca de bárbara inmoralidad: "Mi esposo me aborrece a causa de tus filtros y mi vientre se consume en la esterilidad por culpa tuya... Eres experta en estos maleficios... Vas a morir... Si algún dios o algún mortal quiere salvarte, hay que quitarte el orgullo de tu antigua opulencia..., has de caer humilde a mis rodillas, barrer mi casa,... te atreves a dormir junto al hijo del hombre que mató a tu esposo y a parir hijos engendrados por el asesino del tuyo... No está bien que un hombre tenga por sí sólo las riendas de dos mujeres".

Andrómaca contesta con algunas máximas sobre la buena conducta conyugal. "No son mis maleficios los que te hacen odiosa a los ojos de tu esposo, sino tu ineptitud para la convivencia amorosa. No es la belleza, mujer, sino las virtudes de la esposa las que encantan a los maridos. Ahora bien, para ti,... Lacedemonia es exaltada y Esciros queda reducida a la nada... Para ti, Menelao supera a Aquiles. He aquí por qué te aborrece tu marido... Tú,... ni siquiera permites que una gota de rocío celeste se acerque a tu esposo... La mujer que te trajo al mundo ha amado demasiado a los hombres; no busques, pues, mujer, ir más lejos que ella. Cuando han nacido de mala madre, los hijos, si están en su sano juicio, no deben imitar su conducta".

Hermíone se aleja profiriendo oscuras amenazas.

El Coro comenta las nefastas consecuencias del juicio de París.

Menelao, a ruegos de su hija Hermíone, ha encontrado a Moloso, el hijo de Andrómaca, a la que hace objeto de un vergonzoso chantaje, para obligarla a abandonar el templo de Tetis. Tiene que elegir entre su vida y la de su hijo. Para salvar a éste, sale del lugar sagrado donde se había refugiado. Menelao le dice que la venganza en la persona de su hijo ha sido una artimaña para obligarla a ceder. Él solo la matará a ella. En cuanto a su hijo, su destino quedará en manos de Hermíone.

Andrómaca se desata en denuestos contra la perfidia de los espartanos. El Coro comenta los problemas que originan "los dobles amores de los hombres".

La acción cambia de escenario, situándose frente al palacio real de Neoptólemo.

Llega Andrómaca encadenada, con su hijo, seguida por Menelao, y entona un luctuoso canto con su hijo, a quien encarga que suplique a su verdugo. Menéalo permanece duro e insensible "como roca marina".

Llega Peleo y habla como señor y juez. Se origina una disputa entre él y Menelao, a quien el anciano pide explicaciones sobre lo que pretende hacer. Menelao no sabe qué decir y cede ante la enérgica actitud de Peleo, que ordena liberar a Andrómaca y a su hijo: "Tú te dejaste quitar la esposa por un frigio... Aunque ella quisiera, no podría ser casta una de las muchachas espartanas, las cuales, tras abandonar sus hogares, con los muslos desnudos y los peplos sueltos, comparten con los jóvenes los estadios y las palestras; costumbres intolerables a mis ojos... ¿Hay que extrañarse, pues, de que no forméis esposas sensatas? Habría que preguntárselo a Helena, que abandonó tu hogar... y se fue de juerga al extranjero con un hombre joven... ¿No fue por su culpa, por lo que reuniste un ejército tan numeroso de helenos, para llevarlos a Ilion?... Has aniquilado incontables vidas generosas; madres ancianas han quedado en sus casas privadas por ti de sus hijos; has quitado también sus nobles hijos a padres canosos, entre los que me encuentro yo, pobre de mí, que sólo veo en ti al infame asesino de Aquiles. Sólo tú has vuelto de Troya sin una sola herida... Y eso no es todo. ¡Qué acción tan abominable has hecho cometer a tu propio hermano, al incitarle a degollar tan estúpidamente a su hija, por temor a perder una esposa culpable!".

Menelao contraataca: "Paris que mató a Aquiles, tu hijo, era hermano de Héctor, cuya esposa era esta mujer. Y tú convives con ella bajo el mismo techo, te dignas compartir su mesa y la permites que, en tu propia casa, dé a luz a nuestros peores enemigos. Y, cuando yo, que velo por tus intereses, tanto como por los míos,... quiero darle la muerte, me la arrebatas de las manos... Helena sufrió... no por su voluntad, sino por la de los dioses y con ello proporcionó el mayor de los beneficios a los griegos, ya que éstos emprendieron el camino del valor".

Después de dirigirse mutuamente una serie de acusaciones, se separan. Menelao se aleja profiriendo amenazas de que volverá y exigirá sus derechos con las armas.

El Coro rememora las gloriosas hazañas de Peleo.

Hermíone, desesperada, al ver que su padre la ha abandonado, y asustada ante el castigo que le impondrá Neoptólemo a su regreso de Delfos, por el crimen que ha estado a punto de cometer, quiere darse la muerte.

La nodriza cuenta su desesperación y arrepentimiento y trata de calmarla, pero llega Orestes, su primo y antiguo prometido. Viene de paso hacia el oráculo de Zeus en Dodona y, en su visita a Hermíone, le describe su trágica existencia tras el matricidío que ha cometido. Propone a Hermíone que se vaya con él a Esparta. Hermíone acepta acompañarlo, por miedo a Neoptólemo, pero Orestes le dice que no debe temerlo, porque él le ha preparado una trampa en Delfos, por haberla tomado a ella, su antigua prometida, por esposa: "Febo y mis acusaciones le harán perecer de mala manera. Va a conocer mi odio".

El Coro invoca a Apolo, que, tras haber construido las murallas de Troya, abandonó esta ciudad. Deplora las ruinas causadas por la guerra de Troya, provocada por culpa de una adúltera.

Peleo, abuelo de Neoptólemo, intenta saber lo que pasa. El corifeo le informa sobre la marcha de Hermíone y Orestes y las amenazas de muerte de éste contra Neoptólemo.

El anciano ordena a sus criados que corran a Delfos a prevenir a su nieto, pero ya es tarde.

Un mensajero describe la muerte de Neoptólemo, tras furiosa resistencia, víctima de las acusaciones calumniosas de Orestes. Lo han matado los ciudadanos de Delfos, a quienes Orestes había dicho que Neoptólemo iba a robar los tesoros de su santuario.

Ante el cadáver del hijo de Aquiles, traído por los suyos, el Coro y Peleo lamentan su muerte alevosa.

El corifeo exclama: "He aquí que nuestro señor, sobre los brazos de sus portadores, retorna de la tierra de Delfos y se acerca a su morada... ¿Qué prodigio divino sacude mis sentidos?... He aquí que una divinidad, cruzando por el éter brillante, avanza sobre la llanura de Ría..."

Al llanto fúnebre sucede la aparición, por los aires, como dea ex machina, de la diosa Tetis, madre de Aquiles, que da sus instrucciones a Peleo, su esposo. Moloso, el hijo de Andrómaca y de Neoptólemo y, por tanto, biznieto de Tetis, fundará la casa real de los Molosos; Peleo, divinizado, podrá vivir con ella en su maravilloso palacio del fondo del mar y volverá a ver a su hijo Aquiles, que habita, como héroe en la "isla blanca": "Peleo, yo, Tetis, abandonando la morada de Nereo, vengo a verte, en recuerdo de nuestro antiguo himeneo... He perdido al hijo que tuve contigo, Aquiles... Al muerto que ves aquí, al hijo de Aquiles, entiérralo junto al altar pítico, para que constituya un oprobio para los delfios y su tumba anuncie su vil asesinato a manos de Orestes. En cuanto a... Andrómaca, debe vivir en la tierra de Molosia... y unirse a Heleno en matrimonio legítimo. Y con ella vivirá este niño, el único que queda de la estirpe de Eaco. Sus descendientes, uno tras otro, deben reinar felizmente en Molosia. Porque tu linaje,... el mío y el de Troya no están predestinados a su aniquilamiento; los dioses velan también por esta ciudad, aunque haya caído por la voluntad de Palas. En cuanto a ti... te libraré de las miserias humanas; sustraído a la muerte y a la corrupción, te convertiré en un dios. Y entonces, habitando conmigo en el palacio de Nereo,... serás el compañero de una diosa... y verás a nuestro... hijo Aquiles en la isla donde reside, en la Costa Blanca, en el interior del Ponto Euxino... Ve a sentarte en las horadadas profundidades del viejo arrecife de Sepias y espera allí, hasta que, emergiendo del seno de las olas, venga yo a buscarte con el coro de cincuenta Nereidas... Debes cumplir tu destino: tal es la decisión de Zeus..."

Con la despedida del Coro finaliza la obra.

* * *

En esta tragedia Eurípides consigue reflejar, en toda su crueldad, las espantosas secuelas de la guerra de Troya. Las circunstancias deprimentes por las que atravesaba Atenas, sumida en la guerra del Peloponeso, debieron de influir en el ánimo del autor, que presenta una imagen negativa de Esparta, representada por tipos como Menelao, arrogante y traidor, y su hija Hermíone. Ambos, padre e hija, se muestran crueles con los débiles y cobardes con los poderosos. También se censura a Helena aunque no aparece en la obra.

Algunos han visto en ella un intento de atraerse, en favor de Atenas y contra Esparta, a Táripe, rey de los Molosos, pueblo cuyo nombre coincidía con el del hijo de Andrómaca.

El núcleo del drama lo forman la envidia de la histérica Hermíone, dominada por los celos, y el riesgo que corre Andrómaca que, en defensa propia y, sobre todo, de su hijo, se enfrenta valientemente con Hermíone y con Menelao.
Eurípides introduce en el tratamiento de un tema épico algunas innovaciones. Orestes, primer prometido de su prima Hermíone, provoca con sus calumniosas acusaciones, la muerte de su rival Neoptólemo, cuyo cadáver es llevado de Delfos a Ftía y, desde allí, de nuevo, a Delfos. La memoria de Neoptólemo, a quien más tarde presentaría Virgilio (Eneida, II) como un brutal y despiadado asesino de Príamo y de su joven hijo Polites, no reviste aquí caracteres innobles; muere víctima, no de su insolencia, sino de la perfidia de Orestes, por una rivalidad amorosa.

El personaje de Andrómaca se nos muestra ya con rasgos conmovedores en laIliada, en la despedida de Héctor, que parte para enfrentarse con la muerte. La vemos también en Las Troyanas defendiendo inúltimente a su hijo Astianacte. Representa a la madre abnegada, dispuesta siempre a inmolarse por su hijo. El elemento del engaño del enemigo, que pretende arrebatar el hijo a Andrómaca, fue trasladado por Séneca, en su obra Las Troyanas, al episodio de Astianacte.

En la Andrómaca de Racine (1667), la protagonista vive con su hijo Astianacte en la corte de Pirro (Neoptólemo). Éste la corteja sin éxito, dando largas a su boda con Hermíone. Orestes, en nombre de los caudillos griegos, exige la entrega del hijo de Héctor, que Pirro está dispuesto a conceder, si Andrómaca acepta su amor. Ante el rechazo de ésta, Pirro acelera su boda con Hermíone. Pero, cuando el amor de madre triunfa en Andrómaca sobre su dignidad de mujer, Pirro vuelve de nuevo a ella. Hermíone reacciona instigando a Orestes a matar a Pirro. Orestes enloquece y Andrómaca y su hijo logran huir. Los libretos de las óperas sobre Andrómaca siguen la versión de Racine.

El episodio de Andrómaca, según la versión de Séneca, se encuentra en Las Troyanas de Schlegel (1747).

K.W. Dassdorf (drama, 1777) se inspira en un episodio narrado en la Eneida, en el que se describe el encuentro de Eneas con Andrómaca en Epiro. Andrómaca no acepta la invitación de Eneas de huir con él y los supervivientes de Troya, para no abandonar a su hijo Moloso; adopta la escena con Menelao, pero aquí Andrómaca consigue que su sacrificio por su hijo sea aceptado, sin engaño, tomando un veneno.

En su obra Pirro y Andrómaca (1953), F. Bruckner exalta la grandeza moral de ambos personajes: Pirro, con su renuncia al amor de Andrómaca, da muestras de su generosidad y ello hace nacer en Andrómaca su amor hacia él.